14 de Agosto
Eso declaraba la FEUU el 22 de agosto del 1968, una semana después de la muerte del primer mártir estudiantil de la historia de nuestro país.
Eso declaraba la FEUU el 22 de agosto del 1968, una semana después de la muerte del primer mártir estudiantil de la historia de nuestro país.
Eran tiempos de crisis, y el pueblo entero se enfrentaba a un proyecto de país que tenía como único objetivo poner a Uruguay al servicio de los capitalistas a costa del trabajo de las grandes mayorías.
Y el movimiento estudiantil no estaba para nada ajeno del momento histórico que vivía Nuestra América.
Hacía ya 13 años que Montevideo había sido sede del primer Congreso Latino Americano de Estudiantes, que derivó en la fundación de la OCLAE en 1966, dos años antes de los sucesos del 14 de agosto de 1968 y que hace pocos días cumplió 60 años. Al mismo tiempo se fundaba la histórica CNT, que hoy nuestro movimiento sindical homenajea su 60 aniversario bajo la consigna “Construyendo futuro desde los cimientos”, porque al final, siempre se trató de eso: imaginar y forjar el futuro de todos nosotros.
Desde hacía varios meses, nuestro pueblo vivía momentos de movilización y represión generalizada. El campo popular respondía a la política económica planteada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que buscaba implementar el gobierno.
Los estudiantes de Secundaria, Magisterio y UTU se unificaban en torno al reclamo del boleto estudiantil, la Universidad del Trabajo reclamaba una deuda que Hacienda tenía con la institución, en Magisterio se exigía ampliación de becas, horarios nocturnos y un comedor estudiantil, entre otros.
Con el curso de los meses, ya en junio el reclamo del originalmente “boleto estudiantil” se había convertido en “boleto popular”, el movimiento sindical se paraba frente a la congelación de salarios y los gremios estudiantiles reclamaban el pago de las deudas del gobierno con las instituciones, entre ellas la Universidad del Trabajo y la Universidad de la República.
A la par de estas reivindicaciones, en el mes seis había comenzado a discutirse la Rendición de Cuentas, que pasó a formar parte protagonista de las plataformas del campo popular uruguayo y sus herramientas.
La FEUU planteaba un aumento presupuestal para la educación junto con el resto del movimiento estudiantil.
La CNT hacía lo propio a lo largo y ancho de los sindicatos, y la unidad obrero estudiantil consolidada diez años antes con la lucha por la Ley Orgánica de la Universidad continuaba haciendo carne en la lucha de masas. Cada reivindicación particular y concreta de cada sector, formaba parte de ese bloque que con iniciativa buscaba hacer retroceder el plan económico del FMI para nuestro país, que el gobierno de Pacheco Areco servilmente pretendía implementar, como era planteado por las herramientas del pueblo que asumieron el protagonismo popular en la disputa por ese presente y el futuro que imaginaban.
En ese contexto de agudización de la lucha de clases asesinan a Líber, estudiante de Odontología, militante de la UJC como muchos de los que participaban un día de la incesante actividad de las organizaciones, duramente reprimidas desde las medidas prontas de seguridad del 67 y su intensificación paulatina. El movimiento popular era el principal obstáculo del gobierno para implementar su programa de miseria planificada, cómo lo plantean archivos de la CIA hoy desclasificados.
Así, el 12 de agosto, en una movilización relámpago, como las que había a diario en Montevideo, las balas de la policía hieren a Líber, que muere dos días después. Luego siguieron Hugo de los Santos, 19 años, estudiante de Ciencias Económicas, Susana Pintos, 27 años, estudiante de la Escuela de la Construcción de la UTU, Heber Nieto, 16 años, estudiante de la Escuela de Industrias Navales de la UTU, Julio Spósito, 19 años, estudiante del IAVA, Íbero Gutiérrez, 22 años, estudiante de las facultades de Derecho y de Humanidades y Ciencias, Santiago Rodríguez Muela, 24 años, estudiante del turno nocturno del liceo Nº 8 y trabajador de ANCAP y Joaquín Klüver, 22 años, estudiante de la Facultad de Agronomía.
Ramón Peré, 28 años, estudiante de la Facultad de Veterinaria, fue el primer estudiante asesinado por la dictadura. Murió el 6 de julio de 1973, cuando se encontraba junto a sus compañeros ocupando la facultad durante la Huelga General. Luego le siguió Walter Medina de 16 años, estudiaba en el liceo Nº 17, fue asesinado el 8 de julio de 1973, durante la Huelga General, mientras pintaba un muro en Piedras Blancas.
Y después, la dictadura volvió a matar a una estudiante, Nibia Sabalsagaray de 24 años y profesora de Literatura en el liceo Zorrilla, quien fue detenida el 29 de junio de 1974 y asesinada en torturas en el Batallón Nº 5.
Hace algunos meses, en una columna sobre la masacre de la seccional 20, nos preguntábamos de qué sirve la memoria. Creemos que podemos decir: seguro que sirve para construir ese futuro del hablábamos al inicio.
Hoy, en una sociedad donde reina la incertidumbre, aprender de nuestra experiencia histórica es fundamental para enfrentar un momento histórico también se crisis, como el que nos toca vivir hoy.
Sin dudas, son muchas las distancias de aquel Uruguay, pero sí hay un gran desafío en común: ¿cuál es ese futuro que soñamos y qué hacer para forjarlo?
En este agitado 2026, dónde el imperialismo yankee ha lanzado una ofensiva brutal contra nuestro continente para rescatar su hegemonía en la región interviniendo a través de todos los medios, llevando al mundo a una crisis climática que ya está generando graves consecuencias para millones de personas, así como la creciente escalada militar y la crisis del combustible y todo lo que eso trae aparejado, todo para financiar las ganancias estrepitosas de un puñado de millonarios, la misma razón que en los años 60 nuestros camaradas y compañeros denunciaban: el plan económico de Pacheco.
Es tiempo de creatividad política, de conciencia sobre el momento histórico que estamos viviendo y de convocatoria a las y los jóvenes de todos los centros de estudio de nuestro país, porque hoy se juega nuestro futuro.