La diversidad no termina al finalizar setiembre
Otro futuro es posible. Tenemos derecho a ser y decidir.
En el Mes de la Diversidad, la UJC salió al encuentro con una Kermés Diversa. Porque celebrar el orgullo también es construir las condiciones para que todas las personas puedan vivir, trabajar, estudiar, cuidar y disfrutar en libertad.
Setiembre vuelve a llenar Montevideo de colores. Pero la diversidad no vive solamente en una bandera, una marcha o una fecha del calendario. También está en los barrios, en la cultura, en los emprendimientos, en las organizaciones sociales y, sobre todo, en la posibilidad de encontrarnos y ocupar el espacio público siendo quienes somos.
En este sentido, el pasado domingo 19 de setiembre, la UJC realizó una Kermés Diversa en Barrio Sur, junto a colectivos, emprendedores y artistas. Una jornada para celebrar, compartir y reivindicar, pero también para poner sobre la mesa una pregunta que atraviesa toda nuestra militancia: ¿qué futuro queremos construir?
Desde la UJC creemos que otro futuro no solo es posible: también se construye. La consigna de la Marcha por la Diversidad de este año, “Vivir con dignidad, existir con orgullo”, pone en palabras algo fundamental: no alcanza con poder mostrarnos como somos si después las condiciones materiales de nuestra vida nos obligan a vivir con miedo, precariedad o exclusión.
La dignidad también significa tener un trabajo digno, una vivienda, acceso a la educación, a la salud y al tiempo libre. Significa poder construir un proyecto de vida sin que nuestra identidad, nuestro género o nuestra orientación sexual se conviertan en obstáculos.
La población trans es uno de los ejemplos más claros de esta desigualdad. Uruguay cuenta desde 2018 con una ley integral para personas trans, que incluye, entre otras medidas, un cupo laboral del 1% en el Estado. Fue una conquista del movimiento social y de años de organización y lucha. Pero una ley conquistada debe cumplirse y acompañarse de políticas que permitan que esos derechos sean efectivos.
Porque lo simbólico importa. Que una persona pueda nombrarse, reconocerse y ser reconocida importa. Pero la vida es mucho más que los símbolos. Para ser libres necesitamos tambié condiciones concretas para vivir.
Cuidar también es un derecho
Ahí es donde la agenda de la diversidad se encuentra con la agenda feminista. ¿Quién cuida? ¿Quién tiene tiempo para estudiar? ¿Quién puede aceptar un trabajo? ¿Quién puede sostener una familia? Son preguntas que siguen teniendo respuestas profundamente marcadas por el género.
Las tareas de cuidado continúan recayendo de manera desigual sobre las mujeres. Para muchas jóvenes, estudiar, trabajar y cuidar a otras personas se convierte en una ecuación difícil de sostener. Faltan espacios de cuidado, horarios compatibles y políticas que permitan que cuidar no implique renunciar a un proyecto personal.
Y quienes trabajan cuidando también necesitan derechos. Las asistentes personales y trabajadoras del sector de cuidados no pueden quedar relegadas a la precariedad mientras sostienen una tarea imprescindible para toda la sociedad.
Pero además debemos preguntarnos qué ocurre con quienes no encajan en las normas tradicionales de género. Para muchas personas trans y no binarias, los espacios educativos, laborales y de cuidado todavía pueden ser lugares de discriminación o exclusión. No es casualidad.
Existe una forma de organizar la sociedad que asigna determinados roles según el género y naturaliza que unas personas cuiden mientras otras tienen mayor disponibilidad para estudiar, trabajar, militar o disfrutar de su tiempo. El feminismo y la diversidad cuestionan esa organización porque ponen en discusión algo muy concreto: quién tiene derecho a vivir plenamente y bajo qué condiciones.
Una kermés también es política. Por eso una Kermés Diversa no es solamente una actividad recreativa.
La celebración es una forma de reivindicar la existencia. Después de décadas en las que muchas personas tuvieron que esconder quiénes eran para sobrevivir, poder encontrarse públicamente, expresarse y celebrar constituye también una conquista.
La alegría no le quita contenido político a la lucha. La alegría es parte de la lucha.
Y cuando hablamos de diversidad, hablamos también de qué ciudad queremos. Una ciudad donde todas las personas puedan transitar, encontrarse y participar. Una ciudad donde el barrio sea un espacio de convivencia y no de exclusión. Una sociedad donde ser diferente no implique tener menos oportunidades.
¿Qué futuro queremos?
Desde la UJC creemos que construir ese futuro requiere políticas concretas. Necesitamos revisar las condiciones laborales de las asistentes personales y de todo el sector de cuidados; más CAIF, jardines, escuelas de tiempo completo y salas de lactancia en los centros educativos; incorporar el abordaje de diversidad sexual y de género, racialidad, derechos humanos y masculinidades; contemplar una perspectiva de género y étnico-racial en las becas y apoyos; fortalecer la salud mental en la educación pública con equipos interdisciplinarios; y garantizar políticas efectivas de acceso al trabajo y la vivienda para la población trans, empezando por el cumplimiento real de la legislación vigente.
No queremos tener que elegir entre estudiar y cuidar. Entre trabajar y vivir nuestra identidad. Entre tener una vivienda y poder construir nuestra vida. Entre ser quienes somos y sentirnos seguros.
Queremos poder cuidar, estudiar, trabajar, amar, crear, organizarnos y decidir sin tener que elegir una cosa en detrimento de la otra.
Otro futuro es posible. No como una frase vacía, sino como una tarea colectiva. Se construye en las políticas públicas, en los centros educativos, en los lugares de trabajo y también en nuestros barrios, cuando hacemos de la calle un lugar para todas y todos.
Porque la diversidad no termina cuando termina setiembre. Se milita, se celebra y se construye todos los días.
Nos vemos en la calle
La marcha, organizada por múltiples colectivos sociales organizados en la Coordinadora de la Marcha por la Diversidad, lleva este año por consigna “Vivir con dignidad, existir con orgullo”.
La concentración está convocada para hoy a las 18.00 horas en la Plaza Libertad en dirección a la Plaza 1º de Mayo.
Transcurrirá por las avenidas Rondeau, Libertador y De las Leyes. Una vez en la plaza que recuerda a los Mártires de Chicago se leerá la Proclama con las reivindicaciones del movimiento social de la diversidad sexual y de género, y cerrará con espectáculos artísticos.